AHÂ-MEN-PTAH

Segunda parte: Lágrimas de Diosa, por Joseph Munlo

                                                          

En Lágrimas de Diosa continua la historia de una Atlántida nada convencional a la que debería llamarse Ahâ-Men-Ptah, y aunque algunos sepan de antemano qué final le aguarda quizás no adivinen cómo lo he imaginado (en esta página no se desvela el modo en que es destruida, por lo que recomiendo ojearla tras leer la novela para evitar descubrir de antemano algunas de sus sorpresas). Confío a pesar de todo seguir manteniendo la atención de los lectores con una segunda parte llena de nuevos enigmas que los historiadores más ortodoxos se niegan a aceptar, aunque ciertamente no es tan alegre como la anterior. Si la Iliada es épica desde su mismo inicio a pesar de todas las desgracias que ocurren ante las murallas de Troya, la Odisea me llena de tristeza aunque Ulises viva las más fantásticas aventuras (Que nadie vea en estas palabras el más mínimo intento de comparar mi novela con la extraordinaria obra de Homero… Por mucho que sueñe con acercarme mínimamente a ella). Algo parecido ocurre en Lágrimas de Diosa, y aunque algunos momentos son más o menos simpáticos en la línea de la primera parte, en numerosas ocasiones la muerte provocada en la guerra contra Milseon o la destrucción de las Islas impregna todo de una tristeza a la que no he podido sustraerme. El desastre a que se enfrentan es lo suficientemente grave para que la desesperación y la muerte de algunos protagonistas sean muchas veces el hilo conductor. De todos modos, los principales actores de la novela seguirán viviendo toda clase de aventuras mientras la suerte del imperio se decide en el enfrentamiento contra las huestes de Milseon.

He intentado que varios enigmas del pasado aparezcan también en esta segunda parte. Vemos así antiguos mapas teóricamente imposibles de realizar en la época que se les atribuye, menciones a viajes en el espacio-tiempo, la creación del hombre por dioses que no tienen nada que ver con los que se adoran en Bherot, artefactos de una perfección asombrosa atribuidos a antiguas culturas sin los conocimientos necesarios para fabricarlos, aparición de las extrañas aeronaves que sobrevuelan nuestro planeta con absoluta impunidad, el posible motivo de la fascinación que algunos sienten por el continente antártico…

En fin, toda una serie de acontecimientos que me permiten hablar de unos enigmas a los que la ciencia no encuentra explicación, y que he tratado con un mínimo detalle para que sea el lector, si siente curiosidad, quien se adentre en unos misterios a los que la historiografía oficial niega muchas veces hasta su misma existencia…

Para que tras comparar las distintas teorías decida, como siempre, por sí mismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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